Hoy vuelve a tocar reflexión. Vamos a intentar hacerlo genérico, como siempre, aunque todo siempre nace de una experiencia, o sentimiento personal.
Felicidad, toca esta vez. Felicidad, y mujeres. Términos que por desgracia (o suerte), casi van relacionados. Y digo casi, porque hay más cosas, generalmente más importantes, pero menos satisfactorias. Amigos, salud, familia, etc. Y digo satisfactorias, porque lo otro, se supone (se presupone, vamos), que siempre está ahi. Y suele ser verdad.
Felicidad. Vaya concepto. Dice la R.A.E, y no suele fallar, que felicidad es: Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.
Posesión de un bien, y/o, en este caso, pues yo ampliaría, a satisfación por un acto, un bien, o una persona. Y como seguimos hablando, para no variar, de mujeres, pues nos viene al pelo.
Felicidad, y mujeres. Repito. Pues vaya dos términos. Hay algunos que incluso dirían que son incompatibles. O complementarios. Personalmente, creo que, incluso, pueden tener razón. Felicidad, porque consiste, en la satisfacción. Y mujeres, porque consisten, en la "no satisfacción". Y no precisamente porque quieran ellas. Sino porque su propia naturaleza, les impide concederla. Y todo eso, suele basarse en que no saben lo que quieren. Y como no saben lo que quieren, nosotros, pobres hombres, seres "mononeuronales", pues tampoco. Un día una cosa, al día siguiente otra. Y vienen las lamentaciones. Y las tristezas. Además, siempre optan por la vía errónea. Aparte de equivocarse. Toman decisiones para remediarlo, y que consiguen. Pues seguir equivocándose. Nosotros, en cambio, sabemos reaccionar. Y lo hacemos bastante bien.