El problema viene, cuando recapacitas. Dos semanas. Se podría decir que es poco tiempo, por ejemplo, para conocer a alguien. Cierto. Se podría decir, que es demasiado tiempo para estar sin alguien.
Recapacitando, lo único que se me ocurre, es que estas dos semanas fueron una cortina de humo para evitar ver lo que hay detrás. Para hacerme creer que no sentía lo que sentía. Y lo peor, es que esa cortina de humo tiene nombre (de ahí lo de cabrón) y que lo que hay detrás es realmente increíble.
Se me ocurren mil conclusiones para esto, pero voy a copiar unas palabras de un amigo que describen lo que siento.
"Bueno, hasta mañana. ¿Me dejas que te diga una cosa? (...) Te quiero."
No hay comentarios:
Publicar un comentario