Y no es mas que eso.

viernes, 23 de diciembre de 2011

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Solo te pido solo te pido
que me hagas la vida agradable
si decides vivirla conmigo

No voy a pedirte que seas perfecta
ni que por mi cambies tu forma de ser
pero si que pongas un grano de arena
para que lo nuestro nos pueda ir bien

Me parece que no hay mejor descripción para esto.  Puto Manolo Escobar. xD

domingo, 23 de octubre de 2011

domingo, 16 de octubre de 2011

Agilipollados

Alguien dijo una vez: "All's well that ends well" ("Bien está, lo que bien acaba").
Y a veces, simplemente acaba.

A parte de eso, copio y pego una frase de una película (Crazy, Stupid, Love), en la que un chaval de 13 años dice:
"(...) Se enamoraron, y el amor es para los que están agilipollados. Y este libro va de unos agilipollados, que se enamoran por agilipollados, y luego la palman, por agilipollados. Perdón por los agilipollados que he dicho..."


 

jueves, 4 de agosto de 2011

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Querido Miloso: Te jodieron. Ou volven a poñer o trivial na maquina da Pravia ou son, e serei, o nº 1. Non hai mais  huevos que aceptalo.

Dicho esto, empecemos.


Amistad, toca hoy. Y como no, veamos lo que pone la R.A.E.:
Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.


Perfecto. Ni yo lo definiría mejor. Afecto personal, que nace y se fortalece con el trato. Me gusta lo de puro. Y también lo de "desinteresado", aunque siempre hay alguno que suprime esta palabra de la definición (léase el individuo anteriormente citado).

Lo que le da gracia al asunto es la palabra "puro". Esta palabra hace que realmente sólo consideremos amigos a unos cuantos elegidos (afortunados, en mi caso), de entre otros muchos. Es, lo que realmente marca la diferencia entre el grado de "afecto" de la amistad.

"Se fortalece con el trato". De ahi, que de un simple compañerismo, se llegue a tal confianza.

Yo, para no variar, ampliaría la definición.

Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato, y nos ayuda a formar nuestra identidad.


                                                                Queridos amigos, gracias.

domingo, 31 de julio de 2011

Hoy.

No puedo decir que lo siento, porque realmente no lo siento. Me duele, haber generado ese sentimiento de decepción, si eso. O mejor, me molesta haber decepcionado. Y no solo eso, sino que también me molesta, y lo hago constantemente, pasar de blanco a negro, sin pasar siquiera por el castaño oscuro. Y aún me jode molesta más, sentirme un cabrón.

El problema viene, cuando recapacitas. Dos semanas. Se podría decir que es poco tiempo, por ejemplo, para conocer a alguien. Cierto. Se podría decir, que es demasiado tiempo para estar sin alguien.

Recapacitando, lo único que se me ocurre, es que estas dos semanas fueron una cortina de humo para evitar ver lo que hay detrás. Para hacerme creer que no sentía lo que sentía. Y lo peor, es que esa cortina de humo tiene nombre (de ahí lo de cabrón) y que lo que hay detrás es realmente increíble.

Se me ocurren mil conclusiones para esto, pero voy a copiar unas palabras de un amigo que describen lo que siento.

"Bueno, hasta mañana. ¿Me dejas que te diga una cosa? (...) Te quiero."

lunes, 25 de julio de 2011

Acción,reacción.

Hoy vuelve a tocar reflexión. Vamos a intentar hacerlo genérico, como siempre, aunque todo siempre nace de una experiencia, o sentimiento personal.

Felicidad, toca esta vez. Felicidad, y mujeres. Términos que por desgracia (o suerte), casi van relacionados. Y digo casi, porque hay más cosas, generalmente más importantes, pero menos satisfactorias. Amigos, salud, familia, etc. Y digo satisfactorias, porque lo otro, se supone (se presupone, vamos), que siempre está ahi. Y suele ser verdad.

Felicidad. Vaya concepto. Dice la R.A.E, y no suele fallar, que felicidad es: Estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien.

Posesión de un bien, y/o, en este caso, pues yo ampliaría, a  satisfación por un acto, un bien, o una persona. Y como seguimos hablando, para no variar, de mujeres, pues nos viene al pelo.

Felicidad, y mujeres. Repito. Pues vaya dos términos. Hay algunos que incluso dirían que son incompatibles. O complementarios. Personalmente, creo que, incluso, pueden tener razón. Felicidad, porque consiste, en la satisfacción. Y mujeres, porque consisten, en la "no satisfacción". Y no precisamente porque quieran ellas. Sino porque su propia naturaleza, les impide concederla. Y todo eso, suele basarse en que no saben lo que quieren. Y como no saben lo que quieren, nosotros, pobres hombres, seres "mononeuronales", pues tampoco. Un día una cosa, al día siguiente otra. Y vienen las lamentaciones. Y las tristezas. Además, siempre optan por la vía errónea. Aparte de equivocarse. Toman decisiones para remediarlo, y que consiguen. Pues seguir equivocándose. Nosotros, en cambio, sabemos reaccionar. Y lo hacemos bastante bien. 

viernes, 8 de julio de 2011

Delgadito, versión 2.0

Dice la canción:
-Delgadito, ellas no quieren tus besos, si no les das todo el amor que hay en tus huesos.

Ojalá. Repito, ojalá, fuese así. No, eso era, o fue antes. Ahora, "ellas" no quieren tus besos, si no es sábado (o en su defecto, jueves) por la noche, y tanto "ellas" como el delgadito (o en su defecto, el gordito) llevan unas copas encima.

"No quieren tus besos ... ". Ahí, casi acierta. Casi. Tus besos, o "tus otras cosas". Y para. Solo quieren eso. Nada más. Si eso, algunas (que por desgracia son muchas) tampoco le harían un desprecio a tu cartera. Pero nada más. Ahora no hay relaciones, bueno si, pero escasean. Los últimos de Filipinas. "Líos". Vaya palabra tan fea. "Líos". Eso es lo que se lleva ahora. La palabra cariño, rápidamente se substituyó por morreos. Y nada más. No hay dobles sentidos, ni mas connotaciones. Cariño significa morreo, entre otras muchas cosas. Pero morreo significa morreo. Y punto.

"Si no les das todo el amor que hay en tus huesos". Ja! Me hace gracia. Porque en todo caso, no llegaría con eso. Tendrías (para hacer un símil fácil) que pedir una hipoteca de unas... seis, o siete, generaciones, para juntar tanto "amor" (palabra en desuso).

Delgadito, delgadito. Tienes dos opciones. Evolucionar. O ser un "apestado".

No, gracias.

domingo, 26 de junio de 2011

Ser o no ser (un imbecil)

El ser humano es increible. Pero tramendamente. Unos dicen que uno, no tropieza dos veces en la misma piedra, otros, que si, otros, que no deberia. Quien no se acuerda de alguna vez, que estaba jugando con algo, con fuego, con un cable, no sé, con cualquier cosa, y le dicen, "Te vas a quemar...", "Dá corriente", o yo que sé. Pero, por propia naturaleza humana, sabemos que nos vamos a quemar, y seguimos jugando. Nos da igual, o no nos da igual. Necesitamos (si, esa es la palabra), necesitamos hacerlo. Lo peor son las consecuencias. Sabes que te vas a quemar,  te quemas, yyy... (y aqui viene lo mejor...) acabas quemado, y con cara de imbecil. Peeeero, tu ya lo sabías. Sabías que te ibas a quemar, pero seguiste. Lo que, acrecentúa mucho más tu condición de imbecil. La elección era tuya. La de quemarte. Y la de ser un imbecil. Y tu, simple ser humano, optaste por la más facil.

La "imbecilidad" (tambien llamada por algunos, naturaleza humana) puede ir a más, cuando convienes que lo pasas muy bien jugando con el fuego, y valoras los riesgos de quemarte, como simples consecuencias necesarias del propio juego. En ese caso, realmente, pasas a ser un imbecil habitual.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Miercoles.

Pues ya vuelve. Otra vez. La misma sensación. Otra vez, las malditas mariposas, revoloteando, y deshaciéndolo todo, cual tren de mercancías descarrilado, este mundo que se había creado en este tiempo.Y lo peor, no es eso, sino mi reacción, impasible, cansina, como si no creyera ya en esa historia.

Y no, vamos, claro que no. No me iban a cambiar de la noche a la mañana. Tampoco me atrevería. Vamos que no. No iba a coger yo, y hacer eso que tantos otros hacen tan bien. No. No sale. Solo sale un tonto comentario. Sobre un trabajo del que ya no recuerdo nada.Algo para iniciar conversación. Pero el comentario es tan absurdo, que no saca ni una risa burlona. Simplemente, la más que normal indiferencia. Y nada... No sale. Quizás porque no soy así, o quizás porque no pierda nada, y no me merezca la pena. No, descartado.

Pero bueno, mañana será otro día. Y pasado otro. Y nunca se sabe.

Y nada, aquí sigo. Al principio de la historia. Con un hola y un adiós en la boca, cuando hay suerte.

Palabras que jamás saciarán al vagabundo.