El ser humano es increible. Pero tramendamente. Unos dicen que uno, no tropieza dos veces en la misma piedra, otros, que si, otros, que no deberia. Quien no se acuerda de alguna vez, que estaba jugando con algo, con fuego, con un cable, no sé, con cualquier cosa, y le dicen, "Te vas a quemar...", "Dá corriente", o yo que sé. Pero, por propia naturaleza humana, sabemos que nos vamos a quemar, y seguimos jugando. Nos da igual, o no nos da igual. Necesitamos (si, esa es la palabra), necesitamos hacerlo. Lo peor son las consecuencias. Sabes que te vas a quemar, te quemas, yyy... (y aqui viene lo mejor...) acabas quemado, y con cara de imbecil. Peeeero, tu ya lo sabías. Sabías que te ibas a quemar, pero seguiste. Lo que, acrecentúa mucho más tu condición de imbecil. La elección era tuya. La de quemarte. Y la de ser un imbecil. Y tu, simple ser humano, optaste por la más facil.
La "imbecilidad" (tambien llamada por algunos, naturaleza humana) puede ir a más, cuando convienes que lo pasas muy bien jugando con el fuego, y valoras los riesgos de quemarte, como simples consecuencias necesarias del propio juego. En ese caso, realmente, pasas a ser un imbecil habitual.
Es cierto que podemos tropezar 545435151 veces con la misma piedra, somos así, no hay nada que hacerle. Pero en cuanto a lo de quemarse, quien se queme de verdad, de esas quemaduras que son capaces de hacer derramar alguna que otra lágrima, y que dejan una cicatriz que dura toda la vida, te digo yo que la segunda vez, te lo pensarás dos veces antes de arriesgarte, eso seguro. ;)
ResponderEliminarA ver cuando te pasas a hacer una visitilla INDESEABLE!